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Batalla ideológica y negacionismo. Desafíos del movimiento de DD.HH

en Opiniones

Luis Acevedo  Espínola, abogado, nuevo presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH) aborda  la situación de Derechos Humanos en Chile, tomando en cuenta el contexto nacional e internacional, las políticas regresivas del  nuevo gobierno, el avance de la ultraderecha y  la impronta de su gestión que impulsará en su nuevo rol.

Acevedo Espínola,  asumió la presidencia de la CCHDH, por unanimidad, tras la elección de la nueva directiva  que tuvo lugar durante la asamblea de socios, a la fecha del sábado 22 de agosto de 2026. A partir de entonces, su agenda  de actividades más próxima incluye reuniones con los respectivos equipos de trabajo de nivel nacional y regional  y más adelante con las organizaciones pares y de alianzas.

En este marco de trabajo  damos a conocer su primera entrevista pública.

Ad portas de un nuevo 11 de septiembre ¿En qué pie encuentra esta fecha al movimiento de derechos humanos en Chile?

A 53 años del Golpe de Estado, la memoria y la historia están en serio riesgo, considerando la coyuntura política en la que nos encontramos. Hoy, en Chile y en el mundo, están en auge los movimientos de extrema derecha; Milei en Argentina, Trump en EEUU y Kast en Chile, entre otros. Tales movimientos incurren en un revisionismo y negacionismo del pasado reciente en materias de violaciones de derechos humanos, o bien lo pretenden silenciar, basta ver lo ocurrido estos días en el Foro Madrid para percatarse de aquello. En ese sentido, en tiempos anteriores se había avanzado en memoria e historia con la derecha tradicional, que parecía desprenderse de esas posturas, pero hoy la extrema derecha lo reivindica o lo silencia. En tal sentido, se está en retroceso en cuanto a la memoria y la historia.

Se une a esto, las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el estallido social del 2019 y los altos niveles de impunidad vistos tras ello, así como la revisión histórica sobre lo ocurrido en esa fecha, olvidando las manifestaciones multitudinarias y quedándose solo con la violencia, catalogando esas posturas de octubristas.

Por otro lado, en cuanto al movimiento de derechos humanos en Chile observo con preocupación un cierto desánimo, ya que hemos quedado golpeados este último tiempo, precisamente con el auge de la extrema derecha, el discurso de la seguridad, y los últimos procesos electorales. Creo que esos hechos han impactado en la moral de quienes integramos el movimiento de derechos humanos, siendo una necesidad muy relevante la reactivación, ya que los avances que han existido no están asegurados, estando todos en peligro de retroceder, tanto en derechos civiles y políticos, pero sobre todo en los derechos económicos, sociales y culturales, así como también en la democracia vs el autoritarismo moderno.

A 53 años del golpe de Estado, aún existen deudas profundas en materia de verdad, justicia y reparación. ¿Cuáles son hoy las principales deudas u obstáculos que persisten desde el Estado?

Yo diría que hay varios puntos como deudas u obstáculos. Partiendo por los juicios por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, habiendo algunos aún pendientes, y lo cierto es que justicia tardía no es justicia. La transición chilena ha tenido aspectos positivos, pero también aspectos negativos. La demora ha sido mucha y las condenas muchas veces han sido ínfimas o de cumplimiento, incluso en libertad. Recordemos que hace poco la Corte Interamericana condenó al Estado de Chile por la aplicación de la media prescripción, como una atenuante muy calificada, cuestión que por suerte ya no se aplica. No obstante, los juicios han sido muy largos y con resultados muchas veces decepcionantes.

Se suma a lo anterior un riesgo cierto con el actual gobierno, que es que se indulten a los condenados por estos hechos. Sobre ello hay que recordar que el Derecho Internacional ha establecido una serie de criterios que deben cumplirse, y en caso contrario se incurre en responsabilidad internacional. Señalo solo a modo de ejemplo, se pide que se haya cumplido un porcentaje relevante de la pena antes de medidas de ese tipo, y al mismo tiempo, arrepentimiento efectivo y colaboración con la justicia y con la verdad, además de estar con condiciones humanitarias deficientes que pongan en riesgo su vida, entre otros requisitos. Así, no se debería abrir paso a indultos generales o particulares que puedan implicar responsabilidad internacional del Estado. Debe recordarse, además, que las obligaciones del Estado son de prevención, investigación oportuna y diligente, y sanción proporcional, de modo que un indulto se transforma en una burla a la justicia y en un incumplimiento de estándares internacionales que puede acarrear responsabilidad internacional.

Enemigo fabricado: Cómo el discurso de la seguridad amenaza los Derechos Humanos

¿Qué riesgos observa en el quehacer de la promoción y defensa de los Derechos Humanos y rescate de la memoria en un escenario político global y nacional donde proliferan discursos negacionistas o relativizadores del pasado reciente?

Creo que con el auge de la extrema derecha en Chile y en el mundo se ha instalado o acentuado una lucha de las ideas o cultural con mayor énfasis que en el pasado. En este sentido, creo que dicho movimiento provoca un efecto polarizador en las posturas políticas y valóricas. Considerando lo anterior, el movimiento de derechos humanos debe estar muy alerta y disputar esa lucha ideológica, porque en caso contrario el discurso negacionista o revisionista gana terreno y con ello se pierde la memoria y se olvida o se relativiza la historia.

Ciertamente los derechos humanos se sitúan como un campo de batalla en la lucha política, lo cual se observa en las políticas públicas que está adoptando el actual gobierno, como el programa de búsqueda, o en leyes, como la reestructuración que se pretende del INDH. El mismo concepto de violación a los derechos humanos está en disputa, con una derecha que lo quiere asimilar a ser víctima de cualquier delito o incluir como posible autor a los particulares contra agentes estatales, lo cual es una inversión en el concepto, muy errado por lo demás.

Otro riesgo muy relevante para los derechos humanos es el discurso que se ha instalado sobre la seguridad, que se centra en la existencia de un enemigo que hay que derrotar, aumentando penas, restringiendo beneficios o penas sustitutivas, incluyendo más delitos, modificando normas procesales, entre otras medidas, todas las cuales pone en tensión los derechos de los imputados, que también son ciudadanos. Zaffaroni se refiere a lo anterior como un aspecto de la criminología mediática, bajo la creación de ese enemigo, que sirve como justificación para vulnerar derechos humanos. La criminología crítica también sostiene que el Derecho Penal no es neutro, y se dirige discriminatoriamente contra los vulnerables socioeconómicos, los extraños, los perdedores de luchas hegemónicas de poder o los opositores molestos. En ese contexto, creo que el discurso de la seguridad sumado al discurso del enemigo son un serio riesgo para los derechos humanos, que debiera tener una política criminal minimalista y garantista, no punitivista ni populista.

Finalmente, un último riesgo para los derechos humanos se observa en el ámbito económico, con los recortes y la disminución del Estado. Sobre esto hay que recordar que rige en Chile el principio de progresividad y no regresión, lo cual incluye no solo el derecho sino también el presupuesto o las políticas que se han hecho para su satisfacción, de modo tal que el recorte presupuestario o la disminución del Estado implica un retroceso en los derechos humanos, principalmente en materia de derechos económicos, sociales y culturales, como son la educación o la salud, entre otros. Sobre esto la ONU está avanzando en vincular el régimen tributario con los derechos humanos, ya que no es inocuo rebajar la recaudación para la satisfacción efectiva e igualitaria de los derechos.

Debilitamiento de la institucionalidad de DD.HH. y cierre de programas sociales

¿Cómo evalúa el estado actual de la institucionalidad pública de Derechos Humanos y qué efectos concretos tiene esto en la protección de la ciudadanía?

Creo que en institucionalidad de derechos humanos se ha avanzado, pero falta aun bastante por avanzar, con el riesgo además de retroceder. En cuanto a la institucionalidad se debe resaltar el rol de organismos como el INDH, que es muy relevante en derechos humanos, pero también las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema cuando conocen de acciones constitucionales, e incluso el Tribunal Constitucional cuando conoce de requerimientos de inaplicabilidad, que son una vía indirecta de protección de derechos humanos. Ahora bien, falta aun avanzar en institucionalidad, mencionando como ejemplos un defensor ambiental o la institución del amigo de la corte bajo el modelo europeo, que ayuda a democratizar el Poder Judicial. También falta en reconocer más derechos, sin perjuicio que el artículo 5 inciso 2 de la Constitución permite ampliar los derechos a aquellos reconocidos a nivel internacional, lo cual ha sido una norma de mucha relevancia. También falta avanzar en la satisfacción efectiva e igualitaria de los derechos, y que no dependan de la capacidad económica de la persona, como ocurre actualmente.

En paralelo, hay una serie de iniciativas que han retrocedido en derechos. Menciono, por ejemplo, todo el tema sobre las protestas ciudadanas, aprobándose disposiciones muy negativas, como es la Ley Nain Retamal, que ahora se quiere extender a funcionarios de franco, y que en gran medida infringe estándares internacionales y, por tanto, constitucionales. Se agrega a eso la regulación sobre manifestaciones, como las reglas de uso de la fuerza o la ley antibarricadas, que hay que tener mucho ojo con esas propuestas, porque no solo afectan derechos sino también a la democracia. Los derechos no son victorias inamovibles, pueden retroceder, y a ese respecto debemos estar alertas y firmes en la defensa de los derechos y la democracia.

Suele asociarse los DD.HH. únicamente a la represión estatal, pero el recorte presupuestario de programas afectará áreas de la salud, vivienda, educación y muchos programas específicos. ¿De qué manera la pérdida de estos programas constituye en sí misma una vulneración de derechos fundamentales?

Efectivamente, lo mencionaba en respuestas anteriores. La ONU está avanzando ahora en vincular el régimen tributario con los derechos humanos, ya que según cómo sea ese régimen es la recaudación fiscal que se tenga, que además debe cumplir con la justicia tributaria, vale decir, que quienes tengan más aporten más. El vínculo que existe entre aquello y los derechos humanos es que a menor recaudación habrá menor gasto en derechos, de modo que se retrocede en su satisfacción efectiva e igualitaria. Por eso mencionaba el principio de progresividad y no regresión, que no solo implica el reconocer el derecho sino también las políticas y recursos destinados a su satisfacción. En dicho sentido, los recortes presupuestarios afectan el gasto, y con ello se retrocede en la satisfacción de derechos. El ejemplo concreto más llamativo de esto es el derecho a la salud, fuertemente afectado por los recortes.

Gestión colaborativa y participativa

En su primer discurso ante la asamblea cuando asumió la presidencia de la CCHDH, mencionó su interés de direccionar una gestión volcada a la participación colaborativa, junto a los grupos de base de derechos humanos, agrupaciones territoriales y el tejido social. ¿Cómo implementará este quehacer?

Si, mi gestión como Presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos quiero centrarla en cuatro ejes: El primero es que sea una Gestión colaborativa, vale decir, inclusiva de los demás voluntarios que componen a la Comisión, y por cierto a la Directiva. Por eso mencionaba que esta tarea es una tarea colectiva, de mucha escucha y participación de todos y todas. El segundo eje es que sea una Gestión ciudadana, lo cual implica los vínculos con otras organizaciones en las diversas materias que implican los derechos humanos, y en ese sentido se debe  mantener los convenios con instituciones, como el Observatorio del Derecho a la Comunicación, la CUT o la CAT, la ANEF, entre otras muchas organizaciones. Lo central ahí es hacer fuerza común en la defensa y promoción de los derechos humanos en cada una de las materias específicas que correspondan. El tercer eje es la firmeza, claridad y convicción con la que se defienden y promueven los derechos humanos, vale decir, denunciar con fuerza cualquier retroceso e impulsar nuevos avances, con apoyo de la sociedad. Finalmente, el cuarto eje es la Incidencia, buscando que la Comisión Chilena tenga real incidencia tanto en la ciudadanía y la opinión pública como en las autoridades, vale decir, que sea escuchada y considerada. Esto incluye el trabajo de formación.

Quiero señalar, en todo caso, que soy consciente de que no soy el primero en este rol, habiendo muchas personas más que me han antecedido, como son Fernando Zegers, Carlos Margotta o Jaime Castillo Velasco, entre otros, todos los cuales han aportado mucho a la CCHDH. Buscando, en lo personal, continuaré y profundizaré esa línea y ese trabajo. En ese sentido se puede usar la frase de que caminamos sobre los hombros de gigantes, reconociendo el rol que ellos han tenido para la organización y que se quiere mantener y profundizar. La CCHDH debe ser una institución fuerte e incidente en su rol de defensa y promoción de derechos humanos en todas las áreas abarcadas por ellos, sea en derechos civiles y políticos, observando sobre todo la agenda de seguridad y la regulación de manifestaciones, aunque también la libertad de expresión y el pluralismo informativo, o en derechos económicos, sociales y culturales, observando derechos como la salud, la educación, seguridad social o trabajo, entre otros.

Comunicaciones CCHDH,  7 de septiembre, 2026