Historia de la CCHDH

BREVE RESEÑA DE LA HISTORIA DE LA COMISIÓN CHILENA DE DERECHOS HUMANOS, CCHDH

La Comisión Chilena de Derechos Humanos fue fundada en 1978, en plena dictadura en Chile, y simbólicamente su fundación tuvo lugar el 10 de diciembre de ese año, Día Internacional de los Derechos Humanos en conmemoración de la histórica Declaración Universal de DDHH de 1948, en plena salida del horror de la guerra mundial.

El objetivo de la Comisión, planteado en su Acta Constitutiva, fue “… trabajar en nuestro país, como organismo no gubernamental, en forma pluralista, libre y autónoma, por la vigencia efectiva, respeto, protección y promoción de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos consagrados en la carta internacional de derechos humanos, en los tratados, resoluciones y acuerdos complementarios de Naciones Unidas y demás organismos internacionales de los cuales Chile es miembro.”

Acta Constitutiva de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, CCHDH.

Concurrieron a la fundación de este organismo el sindicalista Clotario Blest, el abogado Máximo Pacheco Gómez, la escritora Mila Oyarzún y el abogado Jaime Castillo Velasco. El abogado Castillo Velasco encabezó la Comisión desde 1987 hasta el año 2003.

Desde el comienzo de su trabajo, la Comisión Chilena de Derechos Humanos fue recopilando y sistematizando antecedentes orientados a la defensa de los perseguidos por la dictadura, participando en su defensa legal, tanto a nivel nacional como a través de organismos internacionales. Además, la Comisión trabajó en tareas de educación, promoción, difusión y estudio de los derechos humanos.

Manifestación al frente de la sede de la Comisión Chilena de Derechos Humanos.

Siguiendo esos principios, la Comisión pasó a ser una de las principales organizaciones de defensa de los Derechos Humanos en Chile y se convirtió en un referente de oposición al régimen militar.

Durante los años de la dictadura, la institución contó con un equipo de más de 300 funcionarios y colaboradores, muchos de cuales trabajaron de manera voluntaria. Las principales actividades desarrolladas por la Comisión fueron en su mayoría financiadas por organizaciones internacionales de promoción y defensa de los derechos humanos, y estuvieron enfocadas a cumplir dos objetivos principales: por una parte, difundir y denunciar las violaciones a los derechos humanos que se estaban cometiendo en Chile, a través de la publicación de Informes Mensuales y Boletines Internacionales; y por otra, educar y promover los derechos humanos mediante la organización de seminarios, charlas, debates, y proyectos educativos dirigidos a toda la población, principalmente a los sectores más populares.

Al mismo tiempo, estos objetivos eran desarrollados a través del trabajo con los Comités de Base, organizaciones comunitarias que se generaban en las poblaciones y en los sectores sociales más vulnerables de la ciudad de Santiago; y a través de las diferentes filiales regionales de la Comisión Chilena de Derechos Humanos que se fueron fundando a lo largo del país.

Asimismo, cabe destacar el trabajo realizado por la Comisión a través del programa Acción Jurídica, destinado a prestar apoyo judicial a las víctimas de la dictadura y a sus familiares, que acudían a la Comisión con el objeto de interponer denuncias, presentar recursos de amparo y conseguir ayuda para encontrar a los desaparecidos. De forma paralela, se trabajó con los cientos de presos políticos recluidos en las cárceles de alta seguridad. A través de un programa especial, la Comisión Chilena de Derechos Humanos les brindó apoyo judicial y, de modo clandestino, logró difundir algunos testimonios de los presos a través de las cartas y notas que los funcionarios de la Comisión sacaban de las cárceles escondidas en los sombreros y las bastas de blusas y faldas.

Todo este trabajo era sostenido por un gran número de personas comprometidas con los objetivos de la organización. Como se describe en el libro Los organismos de derechos humanos en Chile hacia 1985 : «La importancia de la Comisión se demuestra, además en el extraordinario crecimiento experimentado. A partir de un grupo muy reducido de personas en 1978, en 1985 tiene más de 1500 miembros incorporados en sus distintos niveles. Existen filiales de la Comisión Chilena en 30 ciudades de provincias y hay más de un centenar de comités de base« (Patricio Orellana, Elizabeth Quay Hutchison, Centro de Estudios Políticos Latinoamericanos Simón Bolívar, 1991).

A partir de 1990, con el fin de la dictadura civil-militar,  la Comisión Chilena de Derechos Humanos debió adecuar sus actividades al nuevo contexto. Esta reestructuración fue necesaria no sólo por el cambio de régimen, sino porque con el retorno a la democracia la ayuda internacional fue decayendo, y de tal forma muchos de los funcionarios y colaboradores debieron salir en busca de trabajo.

Bajo esas circunstancias, la Comisión Chilena de Derechos Humanos centró sus actividades en torno a los temas de Educación y Difusión –a través de publicaciones y de actividades de promoción- y reforzó los programas enfocados a la defensa y difusión de los derechos humanos de los grupos más vulnerados de nuestro país: las mujeres, los niños, los trabajadores, los indígenas, entre otros. Asimismo, se enfocó en el servicio prestado a través de su Centro de Documentación y Archivo (CEDOC), que se había ido formando durante los años de existencia de la institución y que en la década de los 90 fue abierto a los investigadores, estudiantes e incluso a las víctimas que en los primeros años de la democracia dieron su testimonio ante la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.

El 12 de junio de 1991, la Comisión Chilena de Derechos Humanos se  constituyó como Corporación sin fines de lucro bajo Registro  N°34883, Decreto/Resolución: 00629 vigente al día de hoy.

Aunque con una actividad limitada, la CCHDH sobrevivió como organización y a fines de la década de los 2010s, comienza a reactivarse en diversas iniciativas, en especial con el nuevo Presidente, Carlos Margotta Trincado. En ese marco de reactivación y generación de actividades y líneas de acción en diversos planos, se desata la histórica Revuelta Social iniciada en Octubre de 2019, momento en el que la Comisión Chilena de DDHH recibe nuevamente a decenas de personas voluntarias que quieren comprometer su apoyo al cambio social demandado en el estallido y revuelta, por medio de diversas líneas de acción organizadas por la CCHDH.

Entre otras iniciativas, el trabajo de la CCHDH se concreta en un equipo de defensores y defensoras en las manifestaciones y movilizaciones sociales de esos meses, la defensa jurídica de las víctimas de las generalizadas, graves y sistemáticas violaciones de derechos humanos de ese período, la denuncia pública a nivel nacional e internacional de ellas, la generación de espacios de diálogo y cooperación entre distintas organizaciones, y la contribución a la construcción de un programa de transformaciones en las que proyectar la fuerza social de la revuelta, entre otras materias, en la exigencia de una Nueva Constitución por medio de un proceso constituyente democrático y participativo.

Para revisar el quehacer actual de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, CCHDH, ver aquí.