Declaración Pública Día Internacional de la Mujer – 8 de marzo – 2026

febrero 28, 2026

Las mujeres no debemos olvidar que cada conquista en el movimiento femenino ha sido lograda a través de una lucha sostenida” (Elena Caffarena)

En esta fecha y con motivo del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, levantamos nuestra voz desde los espacios públicos y privados, desde lugares cercanos y remotos, como mujeres latinoamericanas, organizadas y defensoras de los derechos humanos.

Recordamos a tantas mujeres que en el tiempo han luchado y luchan por sus condiciones laborales -incluida la jornada laboral y la demanda de igual salario ante igual labor-, la protección de la maternidad, la proscripción del trabajo infantil, el derecho a voto y la igual participación social y política, el derecho a la educación, al trabajo, a la seguridad social, al cuidado infantil para las madres trabajadoras; la atención y defensa de los derechos de las mujeres en situación de vulnerabilidad o que sufren violencia de género, entre otros aspectos, que se insertan en la lucha por la vigencia efectiva de los principios y normas básicas del sistema internacional de los derechos humanos: la dignidad de la persona, igualdad y no discriminación y la integralidad e indivisibilidad de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y ambientales.

Conmemoramos este 8 de marzo en un contexto mundial de atroces atropellos a los derechos humanos y al derecho internacional, promovidos o con el silencio cómplice de potencias que se postulan como “democráticas”. En particular, Estados Unidos, que presenta un largo historial de crímenes, invasiones, operaciones de cambio de régimen, medidas coercitivas unilaterales,  y que hoy vulnera la soberanía de los pueblos, pone en peligro la paz mundial, vulnerando el actual orden mundial basado en el respeto a las reglas reemplazándolo por la ley del más fuerte.

Llamamos a estar alerta y reaccionar frente a los anuncios del nuevo Gobierno de ultraderecha, marcados por anuncios de retrocesos democráticos y regresión en materia de derechos humanos, especialmente de los derechos de las mujeres, que constituyen una amenaza real para nuestra convivencia social y una trasgresión de las obligaciones internacionales contraídas. No se trata solo de un cambio en la administración del Estado, ni de una diferente gestión, sino de un proyecto político que involucra un retroceso general en derechos sociales, restricciones y amenazas al derecho a la protesta y a la organización social, y amenaza en materia de derechos sexuales y reproductivos y relativización de la violencia de género.

Exigimos al Estado de Chile cumplir sus obligaciones internacionales, contenidas en instrumentos internacionales como la Convención sobre Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1989), la Convención sobre Derechos Políticos de la Mujer (1967) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará, 1998); que son estándares normativos que obligan a los Estados a respetar, promover y garantizar los derechos de las mujeres y no meros compromisos opcionales.

Defenderemos esos derechos, porque las mujeres chilenas sabemos de qué hablamos. Fuimos protagonistas en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura, sostuvimos la lucha por la Verdad, la Justicia y la Memoria y enfrentamos la represión cuando el Estado vulneró sistemáticamente la dignidad humana. Hoy rechazamos con fuerza el negacionismo y toda tentativa de borrar esa Memoria, porque sin ella no hay un futuro digno para nuestro país.

Responderemos con unidad, organización y lucha constante como mujeres defensoras de los derechos humanos y de la paz, ante la pretensión de ignorar nuestros derechos o impugnar los avances logrados hasta ahora. Tal pretensión pondría nuestra dignidad en peligro y es incompatible, reiteramos, con las obligaciones contraídas por el Estado de Chile. Adicionalmente, vulneraría los principios de progresividad y no regresión expresados en las normas que definen esas obligaciones (v.gr.: art. 5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y arts. 2 y 5 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales).

Este 8 de marzo marca el inicio de un nuevo ciclo de acción y vigilancia democrática.

Llamamos a las mujeres, a las trabajadoras y los trabajadores, a los jóvenes y a los adultos mayores, a las diversidades sexuales, a estar alertas, presentes y organizados frente a toda vulneración de los derechos humanos de nuestro pueblo y, a la comunidad internacional a informarse de manera veraz para responder con solidaridad en defensa de los pueblos hermanos.

No retrocederemos, no olvidaremos, no callaremos!

Comisión de Derechos de la Mujer

COMISION CHILENA DE DERECHOS HUMANOS

Santiago, 28 de febrero de 2026.-